Se precipitaron a salir. Algunos huyeron para salvarse. Pero otros venezolanos también corrieron para ayudar, dispuestos en varios grupos informales de voluntarios, se preparaban para adentrarse en los vecindarios devastados por el terremoto.
Algunos, entre ellos bomberos jubilados, enfermeros y paramédicos, además de rescatistas profesionales y aficionados, poseían habilidades de vital importancia. Otros eran ciudadanos comunes: estudiantes, ingenieros e incluso surfistas.
Todos acudieron a La Guaira, una ciudad costera devastada por los sismos más fuertes que se han registrado en Venezuela en un siglo. A pesar de que había mucha gente sepultada bajo los escombros, aún existía la esperanza de poder salvar vidas. Al final, murieron al menos 5100 personas, pero es probable que esa cifra sea mayor.
Casi de manera instintiva muchos voluntarios supieron que, tras décadas de corrupción y mala gestión en Venezuela, tendrían que, en mayor medida, arreglárselas por su cuenta. Y así lo hicieron.
No solo fue la imperiosa necesidad de ayudar lo que los impulsó a excavar entre interminables montañas de escombros, a menudo con las manos desnudas.
En sus propias palabras, estas fueron sus motivaciones.
El corazón me dijo: ‘Vámonos para La Guaira’. Agarré mi moto junto a otro compañero, dos motos, y nos vinimos a La Guaira”.
Alexander Padulo, 29 años
Miembro del equipo voluntario Grupo de Rescate Metropolitano de Caracas (GREMCA)
Hicimos un grupo de WhatsApp, recogimos ropa, compramos agua, unas colchonetas y bajamos”.
José Campos, 27 años
Fisioterapeuta y voluntario
Al día siguiente automáticamente me fui al cuerpo de bomberos más cercano porque sé que hay deficiencia en personal ahorita”.
Jhony Vargas, 42 años
Bombero retirado
Es el momento de poner en práctica todo eso que en el aula una vez te dijeron”.
Oreanna Añangure, 28 años
Enfermera de la Cruz Roja venezolana
Fue la frustración y la impotencia de no tener las herramientas en ese primer momento lo que nos llevó a tejer redes solidarias”.
Alejandro Padrón, 35 años
Rescatista voluntario
Ni siquiera años de entrenamiento los pudieron preparar para el caos que iban a presenciar.
Las hileras de torres frente al mar quedaron reducidas a enormes montones de hormigón.
Los equipos de rescate —desde civiles hasta equipos internacionales con amplia experiencia— se hacían la misma pregunta abrumadora:
¿Por dónde empezar?
Una vez entramos a la escena era algo así como ‘The Walking Dead.’ Pero no eran zombis, eran personas llenas de tierra. Arrastrándose, otros cargándose entre otros. Cuando veían la ambulancia, se atravesaban en la vía pidiendo auxilio”.
Wilbani León, 35
Director de la brigada de paramédicos “Ángeles de la Autopista,” afiliada al Ministerio de Transporte
Aquí tu edificio de 15 pisos quedó reducido a tres… Y es terrible, porque quedó la gente aplastada”.
José Luis Núñez, 65
Cofundador de la brigada voluntaria de rescate GREMCA”
Vimos muchos cuerpos en las calles (…) Los policías no hallaban qué hacer, los bomberos no hallaban qué hacer. No tenían las herramientas”.
Daniel Mérida, 50
Paramédico que fue a La Guaira en busca de sus familiares
Era una total oscuridad. Cada 50 metros, veías a, no sé, 30 o 40 personas pidiéndote ayuda a la vez, algunos heridos, algunos pidiendo que ayudes a un familiar que estaba bajo los escombros”.
Padulo
Rescatista voluntario
Un compañero ha salvado más de 50 personas y ha sacado entre vivos y muertos. Y él no usaba guantes, camisa, nada para protegerse”.
Hernán Sandoval, 26
Vecino y rescatista voluntario que buscaba a su hijo de 8 años
Los rescatistas se convirtieron en los rostros de la esperanza.
Los equipos internacionales trabajaron con precisión quirúrgica, buscando señales de vida con perros entrenados y cortando gruesas losas de concreto con equipos especializados.
Las autoridades venezolanas desplegaron miles de soldados y cientos de trabajadores de emergencias. Pero había una grave escasez de maquinaria pesada tras años de un gobierno autoritario que desmanteló las instituciones necesarias para responder a este tipo de desastres.
Bajo la mirada de la sociedad desesperada del país y, por momentos, de todo el mundo, los rescates, algunos de los cuales duraron días, fueron aclamados como pequeños milagros.
Comenzamos como cuando estás pelando una cebolla, capa a capa, quitando piezas para poder llegar hasta donde está la persona”.
Núñez
Rescatista voluntario
Mi sobrino me dice: ‘Mira tío, hay una persona y el brazo de la persona’. Y empezamos sacando piedra tras piedra. Era una mujer de unos 40, 50 años. Le dije: ‘No tenemos los equipos, pero te vamos a ayudar. Estás viva, gracias a Dios’”.
Mérida
Paramédico
Sacamos a una mujer con vida. Tenía 28 años. Y ese mismo día sacamos a una familia completa. Los tres hermanos y la madre. Estaban vivos”.
Añangure
Enfermera de la Cruz Roja venezolana
Duramos días sin nada, donde los trabajadores éramos nosotros mismos. Echando pico y pala”.
Sandoval
Residente de la zona y rescatista voluntario
Unos 300 voluntarios son los que traen el cable, combustible, bajan y suben máquinas. Esos voluntarios son civiles venezolanos”.
Francisco Lermanda, 54 años
Líder de Topos Chile, grupo voluntario independiente de búsqueda y rescate chileno
En la fundación ayudábamos a más de 50 niños. Murieron casi todos. Pero ayer llegó uno que pensaba que había muerto. Nos vimos, nos abrazamos, empezó a llorar”.
Luis Carlos Pimienta Aparicio, 43 años
Residente local, rescatista voluntario
y fundador de una academia de surf para niños
En medio de la desesperanza hubo momentos de alegría.
El rescate de una niña de 12 años, una de las primeras operaciones que fueron captadas en video y se difundió por el mundo, impulsó a la gente en La Guaira a seguir cavando en busca de otros sobrevivientes.
La niña, Fabiana Blanco, dijo que sobrevivió comiendo queso y kétchup que rescató de las ruinas de su cocina mientras estuvo atrapada durante 32 horas.
Su madre, Karina, estuvo buscándola con desesperación entre los escombros de lo que había sido su hogar. “Corría de un lado a otro. Y le gritaba, y le gritaba, ‘Fabi hija, por favor’”, dijo.
A las 11 de la noche una enfermera que cuidaba unos ancianitos en el piso dos sale y dice que mi hija está viva”.
Karina Blanco, 51 años
Madre de Fabiana
Le indicamos a la señora con mi equipo: ‘Mire, vamos a hacer todo lo posible por sacarla, pero tengo que pedir un milagro porque son miles de toneladas encima’”.
Núñez
Rescatista voluntario
Le fueron dando con el cincel, pero todo esto eran horas de angustia. Iba llegando la noche, no había luz, las linternas eran escasas, no había herramientas por ningún lado”.
Blanco
Madre de Fabiana
La mamá nos decía: ‘La quiero viva o muerta, pero quiero el cuerpo de mi hija’”.
Núñez
Rescatista voluntario
No sabes cuántas veces yo recé allá adentro y tuve esperanza y fe de que me iban a sacar”.
Fabiana Blanco, 12 años
Residente de La Guaira rescatada de un edificio derrumbado
Ella metía la manito a través del orificio tan pequeño y nos ayudaba a quitar piedritas”.
Padulo
Rescatista voluntario
Fue una alegría para todos”.
Núñez
Rescatista voluntario
Historias como la de Fabiana inspiraron a los rescatistas a seguir adelante, pero el panorama era desolador.
Un equipo de rescate de Curazao llegó cuatro días después de los terremotos, y se marchó del país sin rescatar a una sola persona.
Una brigada mexicana solo pudo rescatar con vida a dos personas.
Los cadáveres que se recuperaron superaron a las vidas que se salvaron.
Tenemos familiares esperando que saquemos el cuerpo de una persona que ya sabemos que no tiene vida. Siento que ninguna carrera nos enseñó esto”.
Dayana Krays, 35 años
Rescatista voluntaria
Ayudé a un padre a sacar a sus dos hijas. Las sacamos con vida. En el traslado fallecieron. El chamo me llamó derrumbado. Me dijo: ‘Hermano gracias por tu apoyo, espero que encuentres a tu chamo’”.
Sandoval
Residente de la zona y rescatista voluntario que busca a su hijo
Los únicos tres vivos que sacamos fue al siguiente día del terremoto”.
Samuel Borges, 26 años
Estudiante y rescatista voluntario
Cuando el agotamiento y la desesperanza los invadían, encontraban la energía para seguir adelante impulsados por la esperanza de salvar, aunque sea, una vida más.
Amanecimos muchos de nosotros montados encima de los edificios sacando gente y el sol nos estaba deshidratando”.
León
Director de brigada de paramédicos
La humedad es muy matadora. Bajamos en el orden de los 3 a 4 kilos diarios”.
Lermanda
Rescatista chileno
Estamos en automático. Pero es ahora o nunca. Hemos dormido media hora, unos 20 minutos. Nos tratamos con los psicólogos y volvemos”.
Krays
Rescatista voluntaria
Supe que tenía que apoyar a las familias que estaban solas sin saber qué hacer. Les dije a mis amigos bomberos retirados que necesitábamos estar allí siempre”.
Vargas
Bombero retirado
Siempre hay gente que se une, que va un día, y luego no sigue porque lo que vieron es muy feo”.
Samuel Hernández, 34 años
Ingeniero mecánico y voluntario
Absorbemos tantas cosas. Muchos de nosotros estamos aquí; nuestros niños están en la casa, no los hemos visto desde los terremotos”.
León
Director de brigada de paramédicos
Las semanas de agonía estuvieron marcadas por momentos de alivio.
Un abrazo y un “gracias” en susurro a un rescatista cansado que descansaba en una acera.
Una autopista atascada por motos y camionetas que se apresuraban a ayudar.
Una fiesta de cumpleaños improvisada por los rescatistas para una niña de 6 años que se quedó sin hogar.
Personas que se negaban a derrumbarse.
Aquí hay dos muchachas que perdieron todo y se han engranado al equipo. Les digo: ‘¡Las voy a uniformar a ustedes porque son nuestros ángeles aquí!’”.
Añangure
enfermera de la Cruz Roja venezolana
Empezamos a colocar en nuestras redes dónde estábamos y qué necesitábamos. Nuestros seguidores empezaron a llegar con herramientas y comida”.
León
Director de brigada de paramédicos
Varias personas que tienen días trabajando se vinieron de otros estados. Ni siquiera tienen nada que ver con esto y están ahí día y noche trabajando”.
Ricardo Fernández, 55 años
Rescatista de Curazao
Había muchos militares que tenían familias allí y dos veces se metieron con las manos a ver qué hacían”.
Vargas
Bombero retirado
Hemos sentido más de cerca el cariño y solidaridad de la diáspora. Han sido parte de estos rescates”.
Padrón
Rescatista voluntario
Algo por remarcar es la calidad de la gente. Estamos agradecidos grandemente de que cada media hora llega alguien con una arepita, con un dulcecito y con un ‘sigue adelante’”.
Octavio Restrepo, 46 años
Rescatista de Curazao
