Jugadores exhaustos, aficionados desmayados y bolsitas de agua lanzadas desde la banda. Así fue aquel encuentro de 1994 en Orlando, considerado uno de los más calurosos en la historia de los Mundiales.
Jugadores exhaustos, aficionados desmayados y bolsitas de agua lanzadas desde la banda. Así fue aquel encuentro de 1994 en Orlando, considerado uno de los más calurosos en la historia de los Mundiales.
