Las focas de la Antártida pueden sumergirse hasta unos mil metros, lo que ha hecho que los científicos las recluten para recolectar mediciones a profundidades que serían difíciles de acceder en barco.
Las focas de la Antártida pueden sumergirse hasta unos mil metros, lo que ha hecho que los científicos las recluten para recolectar mediciones a profundidades que serían difíciles de acceder en barco.
