Multitudes de aficionados noruegos vestidos de rojo reman codo con codo en estadios, colegios e incluso en una residencia de ancianos. No todo el mundo está encantado.
Multitudes de aficionados noruegos vestidos de rojo reman codo con codo en estadios, colegios e incluso en una residencia de ancianos. No todo el mundo está encantado.
