En Wajima, Japón, donde cientos de casas y talleres quedaron destruidos, los artesanos de alto nivel luchan por mantener viva la laca y nutrir a la próxima generación de creadores.
En Wajima, Japón, donde cientos de casas y talleres quedaron destruidos, los artesanos de alto nivel luchan por mantener viva la laca y nutrir a la próxima generación de creadores.
